Paredes, cosas, personas, lugares, lugares que evocan experiencias.
Calor, frío, lluvia, mar, cielo, amigos, familia. Calma, tranquilidad, desapego, desasosiego.
Caminar o la permanencia.
Parece que estar en casa es una decisión; una construcción que se levanta por encima de las demás a fuerza de esa decisión.
Es una búsqueda de tiempo y espacio para albergar lo que estremece el corazón. Una bóveda para proteger las convicciones y una ventana que permite entrar la luz de la razón, esa que te hace cambiar de parecer tan rápido como se cambian las sábanas.
Parece que la casa está adentro.
Adentro de la mirada de un perro, adentro de un plato de sopa, adentro de un álbum de fotos.
Adentro donde duelen los recuerdos y adentro donde florece el amor.
Parece que a casa se vuelve con frecuencia.