Laura Pardo

Estamos hechos de rutinas, pero esas rutinas se pueden transformar cuando las pasamos por los ojos del otro.
Moverse lento puede ser la decisión más acertada para que el alma no se sienta aprisionada, para nosotras ese movimiento es viajar.
Él era todo lo que está mal: parlanchín, glotón, leal, marihuanero, feminista, obstinado, creativo, terco e incumplido.
Una casa se construye, se habita y se transmuta. Está llena de checheres que se cargan en el alma y no en la maleta.
El tiempo lo cura todo, dicen, tiene propiedades curativas, alivia tus pesares y sana tus heridas, o no.
En la actualidad de todo se vale, a veces decir no parece una ofensa. Hacerse cargo de sus negaciones también es afirmar lo que somos